Coca-Cola Embonor muestra una mejora operacional significativa durante el primer semestre de 2026, pese a una caída de 4,4% en los ingresos consolidados, explicada principalmente por el efecto cambiario de la operación boliviana. El resultado operacional aumentó 32,7%, mientras que el EBITDA consolidado creció 12,0%, hasta $90.808 millones, impulsado por mayores volúmenes y precios, menores costos del azúcar en Chile y menores requerimientos de dólares para ciertos insumos en Bolivia. La utilidad neta alcanzó $48.820 millones, más del doble que en 1S25.
Por operación, Chile continúa siendo el ancla defensiva, con un aumento de 2,6% en volúmenes y de 3,7% en ingresos, aunque el EBITDA cayó 2,4%, reflejando cierta presión sobre los márgenes. En Bolivia, en cambio, se observa un fuerte crecimiento operacional, con volúmenes +7,0%, ingresos en moneda local +18,0% y EBITDA +34,4%. La debilidad de los ingresos expresados en pesos chilenos (-18,6%) responde principalmente a la conversión a tipo de cambio de mercado, por lo que el principal desafío de Bolivia sigue siendo cambiario más que operacional.
La generación de caja también entrega una señal positiva: el flujo de actividades operacionales aumentó desde $22.937 millones a $67.869 millones, mientras la inversión en propiedad, planta y equipos se mantuvo relativamente estable. En este contexto, MBI asigna una recomendación de Sobreponderar, con un precio objetivo de $1.880 por acción, equivalente a un upside cercano al 12% respecto del precio de mercado. La principal variable a monitorear es la evolución del tipo de cambio boliviano, junto con posibles presiones en costos de petróleo, resina PET y logística.