Banco Santander Chile destaca por su sólida rentabilidad, con un ROE de 24%-25%, y una eficiencia operacional superior al promedio de la industria. Durante el primer semestre de 2026, la utilidad atribuible alcanzó $656 mil millones, un crecimiento de 19% interanual, impulsada por los reajustes inflacionarios y una gestión eficiente de los costos. Para el cierre de 2026, proyectamos una utilidad de $1.230 mil millones, respaldada por la fortaleza de su modelo de negocios, su amplia base de depósitos y su capacidad de generación de capital.

Hacia 2027, esperamos un año de transición, con una utilidad prácticamente estable en torno a $1.234 mil millones, debido principalmente a la normalización de la inflación y de algunos resultados extraordinarios de 2026. Sin embargo, la menor contribución de los reajustes inflacionarios sería compensada parcialmente por la recuperación de las colocaciones, el crecimiento de las comisiones y una reducción gradual del costo de financiamiento. A mediano plazo, proyectamos que la utilidad retome una trayectoria de crecimiento de 6%-8% anual, mientras que la calidad de la cartera seguirá siendo un aspecto clave a monitorear, dada la mayor morosidad en los segmentos hipotecario y comercial.

En términos de valorización, establecemos un precio objetivo de $91 por acción, con un potencial de retorno de 16%, respaldado por sus sólidos resultados, una atractiva política de dividendos —con un reparto estimado de 60%-70% de las utilidades— y oportunidades de mejora asociadas a la transformación digital y la eficiencia. Entre los principales catalizadores destacan la reactivación del crédito comercial, los avances en eficiencia y una eventual liberación de capital regulatorio. Por su parte, los principales riesgos corresponden a una menor inflación, un deterioro adicional de la cartera crediticia y una recuperación económica más lenta de lo esperado.